Se tatuó la mitad del rostro y ahora no encuentra trabajo

Puk Kireka, es un ex convicto de 31 años que dejó atrás su adicción a las drogas y su distintiva marca facial que hace que muchos extraños en la calle lo tilden de pandillero; sin embargo, busca comenzar de nuevo y ganarse la vida honradamente

Redacción G21

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Sus decisiones del pasado le están pasando factura en el presente. Un ex convicto que superó su adicción a las drogas confesó que actualmente no encuentra empleo no por sus antecedentes penales sino por un tatuaje que le resulta difícil de ocultar.

Puk Kireka, de 31 años, vive en la ciudad de Napier, en Nueva Zelanda , y tiene tatuada la palabra ‘NOTORIOUS’ en negro y rojo en la mitad inferior del rostro, un distintivo que hace que muchos extraños en la calle lo tilden de pandillero.

El padre de tres hijos asegura que la adicción a las metanfetaminas que desarrolló antes de su última estancia en prisión ya quedó en el pasado y que se encuentra “limpio” desde 2015. “Sé que será difícil conseguir empleo por mis tatuajes”, dijo al diario Hawke's Bay Today.

La palabra que Kireka tiene tatuada en el rostro corresponde al eslogan de la pandilla Mongrel Mob, afiliación de la que no se siente avergonzado ya que comparte fotos de sí mismo usando los parches del grupo en sus redes sociales.

Sin embargo, asegura que está dispuesto a cambiar su vida después de pasar cinco años tras las rejas y perder 31 kilos en el proceso. “Siempre pareceré un pandillero pero es importante mostrar que podemos tener estilos de vida mejores”, añadió.

Desde hace un par de años, entrena incansablemente en un gimnasio para mejorar estado físico y, si bien por el momento no le llueven las propuestas laborales, muchos en redes sociales lo buscan para que los asesore con sus rutinas de ejercicios.

Es por ello que, además de jugar rugby para el equipo de su localidad, estudia un curso de preparador físico con la esperanza de recibir un diploma y posteriormente una licenciatura a fin de obtener un empleo dentro de la industria del deporte.

Cabe precisar que el caso de Kireka es similar al de su compatriota Mark Cropp, otro ex convicto que corrió con mejor suerte y le llovieron las ofertas laborales después de que contara que no podía conseguir trabajo por llevar tatuada la palabra ‘DEVAST8’ en el rostro.

Incluso, a Cropp le ofrecieron la chance de borrarle el tatuaje con láser pero dejó el tratamiento al completar solo una de las 12 sesiones programadas por temor de los daños que podría sufrir su piel.

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